viernes, 17 de agosto de 2018

El almidón resistente

Todos sabemos que nuestros alimentos contienen hidratos de carbono y uno de ellos es el llamado almidón, que es muy importante para nuestra actividad diaria, ya que nos aporta una parte de la energía que necesitamos, al liberar glucosa a nivel de nuestro intestino delgado. Pero resulta, que todo tiene un pero, ya que hay una parte de este almidón que conocemos con el nombre de almidón resistente.

El almidón resistente, no va a ser digerido por nuestro aparato digestivo y llegara al intestino grueso, donde nuestra queridas bacterias lo fermentaran y producirán ácidos grasos de cadena corta y una series de gases.

Hay 4 tipos de almidón resistente, pero hoy quiero hablar del almidón retrogrado. Porque según cocinemos nuestros alimentos o como los comamos, nosotros mismo podemos influir en la mayor o menor cantidad que ingerimos de este almidón retrogrado.

sábado, 4 de agosto de 2018

¿Qué entendemos por "Intolerancia a la Fructosa"?


Cuando introducimos el término intolerancia a la fructosa en un ambiente médico, este crea mucha controversia. Hay especialistas que creen en ella y otros que las cuestionan.
Por eso, para comenzar este escrito, quiero hacer cuatro preguntas:
  1. ¿Qué entendemos por intolerancia a la fructosa?
  2. ¿Existe realmente la intolerancia a la fructosa?
  3. ¿Por qué no creen en ella algunos especialistas?
  4. ¿Deberíamos cambiarle el nombre?
Estas preguntas, las trataré de ir contestandoa lo largo de este post.

Para empezar, quiero explicar lo que yo entiendo por intolerancia a la fructosa y para ello, voy a exponer una serie de características que la conforman, para que ustedes puedan comprender lo que quiero decir. 

A) Sabemos que hay un número de personas que cuando comen determinados alimentos como:
  1. Verduras, hortalizas y frutas
  2. Cereales y semillas
  3. Legumbres
  4. Frutos secos
  5. Polioles

miércoles, 1 de agosto de 2018

Principios para interpretar un test de aliento con lactulosa para diagnóstico del SIBO (primera parte)

La lactulosa es un carbohidrato que se obtiene a partir de la lactosa y esta compuesta por fructosa y galactosa. A su paso por el intestino delgado no se digiere y no se absorbe. Por la simple razón que nuestro intestino no tiene enzimas  para hacerlo. Luego la cantidad que tomemos llegara intacta al intestino grueso donde será fermentada por las bacterias que habitan a este nivel y se producirán una serie de gases, tales como, metano, hidrogeno y anhídrido carbónico. Los cuales atravesaran la mucosa del colon y pasaran al torrente sanguíneo y a través de este llegaran a nuestros pulmones. Serán expulsado al exterior con el aire que espiramos.

Cuando hay un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO), y tomamos lactulosa, esta llegara al intestino, y como ya sabemos nuestro intestino delgado no la puede digerir ni absorber porque no tiene enzima para ello y por ello debería llegar al intestino grueso en su totalidad.

Tratamiento del SIBO con antibióticos herbáceos

Tradicionalmente, el tratamiento del SIBO se ha hecho con antibióticos, siendo en la actualidad los más utilizados, la rifaximina, la neomicina y el metranidazol. Solos o combinados. Siendo estos los más utilizados habitualmente en España.

Desde hace algunos años, algunos especialistas en SIBO a comenzado a sustituir el tratamiento tradicional con antibióticos por lo que conocemos con el nombre de antibióticos herbáceos, también llamados botánicos.

Estos antibióticos herbáceos son sustancias obtenidas de plantas, vegetales, arboles, las cuales presentan propiedades bacteriostáticas, antifúngicas y antivirales. Además de otras propiedades que pueden tener, como moduladoras del sistema inmunitario, incluso propiedades antioxidantes.

Cuando buscamos publicaciones medicas de antibióticos herbáceos en la curación de procesos infecciosos extradigestivos, no suelen abundar estos. Cuando los buscamos en relación al SIBO, solo hay dos publicaciones. En las que se dice, que estos antibióticos herbáceos son incluso más efectivos que la rifaximina.

martes, 31 de julio de 2018

Los procinéticos (SIBO)

Sabemos que uno de los problemas que tiene el SIBO, es la frecuencia con que recidiva y ya vimos como hay una serie de mecanismos para intentar mantener nuestros intestino delgado limpio de bacterias.

Entre estos mecanismos estaba los complejos motor migratorio, los llamados CMM . Estos son ondas peristálticas que se producen en los periodos de ayuna y arrastran hacia el intestino grueso las bacterias y los restos que quedan después de los procesos de digestión y absorción. La finalidad es que estas bacterias no puedan alimentarse y reproducirse y puedan llegar a colonizar el intestino delgado.

Cuando se sospecha que este sistema de limpieza falla, es necesario administrar un tipo de medicamento llamado procinéticos, para evitar las recidivas y entrar en un circulo vicioso. La finalidad de estos, es estimular los complejos motor migratorios (CMM) para limpiar el intestino delgado y la parte inferior del estomago.

Tratamiento del SIBO con dieta elemental.

Introducción:

La utilización de una dieta elemental para el tratamiento del SIBO, es otro camino para su erradicación, junto con los antibióticos tradicionales o los antibióticos herbáceos. Sirve tanto para pacientes con test de aliento de lactulosa positivos a hidrógeno y metano.

Este tratamiento fue estudiado y validado por el Dr. Pimentel y sus colaboradores, utilizando un preparado nutricional llamado Vivonex plus, fabricado por Nestlé. Y se llevo a cabo en el Cedars-Sinai Medical Center de los Ángeles- California.

Tratamiento del SIBO con antibióticos

El tratamiento con antibióticos ha sido tradicionalmente el principal método para erradicar las bacterias que han colonizado el intestino delgado.  Aunque en la actualidad se están utilizando otras terapias, que según algunos estudios preliminares tendrían la misma efectividad que los antibióticos. En nuestro país, los antibióticos siguen siendo el tratamiento de elección.

Para algunos especialistas en SIBO, entre ellos el doctor Pimentel, piensan que aún son necesarios más estudios para poder aseverar que otras terapias tendrían la misma efectividad que los antibióticos.

Si hacemos una revisión de los muchos artículos publicados en revistas médicas sobre el tratamiento del SIBO con antibióticos, podemos comprobar que se han utilizado una gran variedad de ellos  con diferentes pautas, dosis y resultados.