Todos sabemos que nuestros alimentos
contienen hidratos de carbono y uno de ellos es el llamado almidón, que es muy
importante para nuestra actividad diaria, ya que nos aporta una parte de la
energía que necesitamos, al liberar glucosa a nivel de nuestro intestino
delgado. Pero resulta, que todo tiene un pero, ya que hay una parte de este
almidón que conocemos con el nombre de almidón resistente.
El almidón resistente, no va a ser digerido
por nuestro aparato digestivo y llegara al intestino grueso, donde nuestra
queridas bacterias lo fermentaran y producirán ácidos grasos de cadena corta y
una series de gases.
Hay 4 tipos de almidón resistente, pero hoy
quiero hablar del almidón retrogrado. Porque según cocinemos nuestros alimentos
o como los comamos, nosotros mismo podemos influir en la mayor o menor cantidad
que ingerimos de este almidón retrogrado.